ESTRATEGIA Y CAMBIO: EL PLAN “B” QUE NO TUVO DORTICÓS

Por Andrés Pascual

Salvo pocas veces, nunca he dado rotundamente favorito a un boxeador, cuando lo he hecho, un par de veces he fallado, pero, para la pelea que terminó en nocao técnico por Gassiev contra el antillano Dorticós (22-1, 21 KO’s) ni me arriesgué a suponer, había algo que me obligaba al “recogimiento”.

En el boxeo no se debe boconear, mal hábito infundado por los promotores para enardecer al público y al oponente, tanto que Griffith mató a Paret por escupirle a la cara, previo al combate trágico de 1962, una sarta de ofensas peligrosas respecto a la orientación sexual del homicida; tampoco un boxeador debe predecir el round en que dispondrá del contrario por la vía rápida, ni Joe Louis, ni Marciano, ni Robinson ni Archie Moore coquetearon con tan falso y peligroso “riesgo”; esa actitud estúpida se le deja a la prensa y al público, quienes, si fallan, no pierden posibilidades de mejores opciones, mejor dinero ni el lugar en el escalafón…

Yunier Dorticós no se confió contra Murat Gassiev (26-0, 19 KO’s), el cubano es un salvaje golpendo, agresor eminente sin nocao punch, que demuele porque tira, que confía en su poder para imponerse… hoy salió a hacer lo que mejor sabe, tirar, impactar y volver a tirar.

Gassiev no es una maravilla, pero puede recibir golpes duros sin caerse, además, tira y da con poder y Dorticós no quiso, no supo o no pudo cambiar la estrategia, cuando el tipo se comió los golpes que le envió entre 1ero-5to rounds, entonces, en retroceso, sin dejar de ripostar, pero en desventaja ante la vuelta a favor absoluta que le daba el ganador a la pelea, ni intentó hacer otra cosa que tratar de noquear, recibiendo el castigo que necesitaba Gassiev para debiltarlo y, finalmente, tumbarlo, a escasos 8 segundos de la conclusión de la entrevista a 12 episodios con tres ganchos oportunistas, el tercero logró sacar del ring a Dorticós, porque estaba prácticamente a la deriva.

Cuando la esquina de Dorticós y todo el mundo apreciamos que el cubano necesitaba algo más que ir hacia delante o disparar en retroceso para poder ganar, debieron cambiarle la estrategia y moverlo, obligarlo a bailar, a despegarse, a correr un poco y a entrar fuerte; al menor descuido tirar, golpear y salir a moverse otra vez; dejarle la decisión a los magistrados, porque lo que se ensayó, todo, concluyó en total equivocación de la pelea de un hombre muy bueno, que habló sandeces y no pudo entablar porque la esquina, no él, es pésima…

Pésima, sobre todo por confiarle al punch de Dorticos la decisión de un pleito que, por los resultados, se podía suponer que no terminaría por anestesia general favorable al antillano.

La victoria de Gassiev por decisión dividida contra Lebedev el 3 de diciembre del 2016, no era un precedente claro ni decisivo como para creer que Dorticós estaba autorizado, por designio divino, a noquear a un rival al que, con un cambio de estrategia, debió superar, es la esquina del antillano la que debe apuntarse esa derrota.

Todavía no entiendo cómo, después del primer hook del 12, Dorticós no se dejó caer para recibir la cuenta piadosa y protectora que lo habilitara para terminar del pie el combate, que fue duro y bueno,

Nadie lo dude, al modo mío de verlo, esta derrota no debe hacer mella en las aspiraciones ni en las posibilidades del cubano, que tiene armas para coronarse campeón en cualquier otra oportunidad, claro, si la esquina es concluyentemente buena y avizora las cosas que solo los claros divinos pueden ver para evitar apariciones desagradables en noches tormentosas.

Deja un Comentario