TIRANDO GUANTE

| September 4, 2013 | 0 Comentarios/ Comments

tommySi no lo hubiera negado, quizás, estaría aun vivo. Tommy Morrison murió hace unos días sin haber admitido jamás que estaba enfermo de SIDA. Morrison, quien fue campeón mundial pesado y artista de cine, murió a los 44 años. Durante un examen rutinario antes de un combate le diagnosticaron esta enfermedad en 1996, pero incrédulo, no quiso aceptar el diagnóstico y buscó otros médicos. El resultado fue el mismo. Gente famosa como Magic Johnson admitió ante el público que su desenfrenada actividad sexual había resultado en que el ex estrella de los Lakers de los Angeles fuera contagiado con esta fatal enfermedad. En  1991, durante un examen previo a formar parte del equipo que representaría a Estados Unidos en las Olimpiadas, le diagnosticaron este mal. Millonario y todo, Magic buscó una elusiva cura a cualquier precio. Empezó a tomar una mezcla experimental de medicamentos, la cual   surtió efecto y el virus empezó a desaparecer. Johnson está vivo y se ve sano, 22 años después de su diagnóstico. Morrison, si hubiera aceptado su mal y  se hubiera tratado igual, estaría vivo. Con la  tecnología de hoy, quizá, hasta totalmente sano.

Trisha Morrison, quien se casó con Tommy en el 2011, y que siempre estuvo a su lado en los últimos días de la vida del boxeador, no quiso hablar de la causa de la muerte de Morrison. El hospital en donde murió en Nebraska tampoco ha querido hablar sobre la causa de su muerte. Morrison fue víctima del machismo que empapa el cuerpo del hombre promedio. Es muy, pero muy difícil decir “no” cuando una mujer ofrece sus encantos. No es de hombres rechazar estas oportunidades. Pero si el hombre ordinario siempre está expuesto a estas tentaciones, imagínense que les pasa a los hombres famosos, a los artistas y atletas. Grupos de mujeres conocidas en inglés como “groupies” son como una plaga que gira en torno de lo hombres famosos. Se congregan afuera de los estadios y arenas en donde boxean, juegan futbol americano, basquetbol, beisbol y otros deportes. El único objetivo de algunas es acostarse con estos atletas nomás porque son famosos. Otras van más allá y buscan embarazarse o acusar de violación sexual a estos atletas para sacarle dinero a este encuentro sexual. Le sucedió a Kobe Bryan en Colorado. He sabido que algunos jugadores de la NBA cargan una bolsita con “tennis bracelets”, y que con ayuda de un testigo de que la mujer fue a buscar al atleta, la meten al cuarto, tienen sexo con ella, y luego le dan esta joya en señal de agradecimiento. Esta mujer ya no puede acusar al atleta de violación sexual, porque hay un testigo que ella fue a buscarlo. Si esto sucede también entre atletas feos, que abundan en todos los deportes, imagínense que sucedió en la vida de Tommy Morrison. El fallecido boxeador era un tipo bien parecido, joven, de excelente físico y rico. Aquí nunca entró la frase “dinero mata galán”, porque Morrison era rico y era galán. Como lo niños que todo se meten en la boca, Tommy metía a cuanta mujer se topaba en la cama. ¿Quién lo infecto? Yo creo que el nunca lo supo.

No  trato de justificar sus acciones, pero como alguien quien ha estado en cientos de arenas cubriendo deportes y ha  visto a esta horda de “groupies” caer sobre los atletas, juzgo que fue muy difícil decirle no a todas. Tommy terminó su carrera con un gran record de 48-3-1, 42 KOs. Hay que tener cuidado a pesar de las latentes tentaciones.

Deja un Comentario