KOVALEC NOQUEA A AGNEW EN EL 7mo EN ATLANTIC CITY

kovalec

Por Andrés Pascual

Se supone que retar a un campeón sea “tratar de quitarle lo que tiene y quiero”, sin embargo, hace poco rato, esa divisa moral, obligatoria para quien opte por una faja, no apareció nunca sobre el ring en Atlantic City como parte del esfuerzo supremo que debe exigírsele a quien cobrará por el intento; pero, sobre todo, tiene que complacer a un respetable cada día más decepcionado de la disciplina.

Gane o pierda, un retador, igual que un campeón, deben echar el resto y caer, si caen, con la gloria sobre sus hombros y la moral bien alta, porque hicieron todo lo posible ante un contrario superior.

Pero eso no formó parte de la cartilla que, supuestamente, debió aplicar Cedric Agnew, que subió buscando la faja de las 175 libras en poder del ruso Sergey Kovalec en el Boardwall.

Yo creo que todo el mundo se llevó la impresión que comparto: un tipo de buen físico para el peso, con etiqueta de invicto en 26 peleas y una tonelada de miedo en el corazón: si el perdedor de la estelar de anoche en New Jersey no salió corriendo del ring, fue porque hubiera sido el colmo; pero ganas tenía, se le apreciaba en el rostro cada vez que llegó a la esquina.

En actividad de gato y ratón (nunca mejor que con este texano el calificativo de roedor), el ruso Sergey Kovalec (24-0-1, 22 KO’s) estuvo durante casi 7 rounds persiguiendo y tirándole golpes a Cedric Agnew (26-1, 13KO’S), recibiendo alguna que otra vez una débil riposta, más desorganizada que efectiva y hasta un golpe bajo le descontó un punto.

Faltando menos de 10 para concluir el segundo round, el ruso logró alcanzar al corredor con un gancho, bueno para un knockdown.

Así, huye que huye, pasaron 6 y medio hastiantes rounds hasta que el paisano de Putin logró arrinconar a Agnew, a 56 de la conclusión del episodio 7 y, con un gancho al plexo, definió lo que no era una lucha desigual, sino la cacería de un peleador huído, que nunca presentó pelea porque, a mi modo de ver, tuvo miedo de “poner bravo” al ganador si le daba “golpe malo”. Kovalec retuvo la corona lightheavy de la OMB con el nocao.

Este tipo de combate, que hacen poco por el boxeo y están afectando seriamente su salud, necesitan que se efectúen para saber cuánto de malos pueden ser y cuanto de payasos son algunos boxeadores que, viéndolo bien, se están robando el dinero.

Ni porque estaban sus padres en 3era fila, por quedar bien ante sus progenitores, quiso fajarse Agnew ¿Epitafio? todavía: “mejor aquí corrió que aquí sonaron a…”

Comments (3)

Trackback URL | Comments RSS Feed

  1. KIKO says:

    ESTA ES UNA DE LAS POCAS VECES EN QUE ESTOY TOTALMENTE DE ACUERDO CONTIGO, PASCUAL.

    ADEMAS, TE QUEDO MUY COMICA LA NOTA.

  2. RRChinea says:

    Agnew no es de Texas, sino de Chicago, Ilinois.
    El ruso no vale las orejas llenas de agua tampoco. No hubo tal gancho, el ruso no sabe hacer eso, fue un golpe recto por fuera, abajo. Un barretazo. Parece no tener rival en 175 porque simplemente no hay boxeadores con vegüenza en ese peso. En casa del ciego, el tuerto es rey.

Deja un Comentario