(Foto: Suministrada)
La noche en Puerto Rico tuvo nombre propio: Xander Zayas. Ante una afición entregada, el joven campeón dio un paso enorme en su carrera al imponerse al alemán Abass Baraou y lograr la unificación de su corona superwélter de la Organización Mundial de Boxeo con el cinturón que poseía el europeo en la Asociación Mundial de Boxeo. Fue un combate de alto nivel táctico, competitivo y con ajustes constantes por parte de ambos peleadores.
En los primeros cuatro asaltos, Zayas impuso claramente su ritmo. Su jab fue la herramienta principal, acompañado de entradas y salidas con muy buenos desplazamientos laterales que descolocaron un poco a Baraou. El boricua controló la distancia, puntuó con claridad y evitó el intercambio prolongado, mostrando una versión muy disciplinada desde el punto de vista estratégico y sacando una ventaja importante en el arranque del combate.
A partir del quinto round, el alemán comenzó a encontrar mejores respuestas, especialmente conectando con su mano derecha en varias oportunidades. Esto obligó a Zayas a modificar parcialmente su planteamiento: incrementó sus desplazamientos y pasó a pelear más hacia atrás, priorizando la movilidad y la defensa sin dejar de sumar puntos. En esta fase, Baraou tuvo momentos de gran lucidez, conectó los golpes más sólidos del tramo medio de la pelea y emparejó bastante las acciones, dejando claro por qué llegaba como campeón y como un rival de máximo respeto.
El duodécimo asalto fue un cierre vibrante. Zayas, decidido a regalar espectáculo a su público, se enfrascó en una guerra en la corta distancia con el alemán. Baraou probablemente se llevó ese último round por su volumen y empuje, pero ya era insuficiente para revertir la puntuación. La decisión final fue dividida en las tarjetas, reflejo de lo competitivo del combate, y aunque el triunfo quedó en casa, la actuación del alemán fue notable y digna de reconocimiento. Fue una muy buena pelea, con un gran final, y la confirmación de que Xander Zayas le da a Puerto Rico otro campeón unificado en las 154 libras y ya es mucho más que una esperanza.
