
ARIEL VELÁZQUEZ
La escena duró algunos minutos, pero quedó fija dentro de la industria del boxeo. Mayo de 2017. Saúl Canelo Álvarez acababa de desarmar a Julio César Chávez Jr. en una pelea sin sobresaltos cuando el ritual habitual se rompió. Desde el pasillo que conduce al ring apareció Gennady Golovkin..
Subió los escalones, cruzó las cuerdas y ocupó el centro del encordado como si ya le perteneciera. El público entendió antes que los micrófonos. Ese cruce de miradas, calculado y frontal, funcionó como campanazo oficial. No fue una provocación improvisada, sino un gesto cuidadosamente planeado, con pulso cinematográfico. Ahí comenzó la rivalidad más importante en la carrera de Canelo y una de las más determinantes del boxeo contemporáneo.
(Lea el artículo completo en el siguiente enlace:)
