El cubano Osleys Iglesias volvió a demostrar por qué es considerado uno de los peleadores más peligrosos de las 168 libras, al derrotar por nocaut técnico en el séptimo asalto al danés Oliver Zaren, durante la velada celebrada este jueves en el Théâtre Capitole de Quebec, Canadá. Con esta victoria, el llamado Tornado conservó sus títulos mundiales de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) y la Organización Internacional de Boxeo (IBO), manteniendo su condición de invicto y elevando su palmarés profesional a 16 triunfos, 15 de ellos antes del límite.
No fue una victoria conseguida de manera precipitada. Iglesias comenzó estudiando a su adversario, quien mostró valentía, buena disposición para el intercambio y una notable capacidad de resistencia. Sin embargo, a medida que transcurrían los asaltos, el cubano fue incrementando progresivamente la presión, acortando los espacios y haciendo sentir la contundencia de sus golpes. Zaren intentó responder y mantenerse competitivo, pero poco a poco comenzó a ceder terreno ante el empuje de un campeón que fue imponiendo su superioridad física y ofensiva.
La pelea tomó un rumbo definitivo en el sexto capítulo, cuando Iglesias intensificó su ataque y envió dos veces a la lona al danés, cuyo rostro comenzaba a reflejar las consecuencias del castigo recibido. A pesar de encontrarse visiblemente lastimado, Zaren tuvo el coraje de continuar y salir al séptimo asalto, pero el cubano no disminuyó la intensidad de su ofensiva. Finalmente, cuando habían transcurrido un minuto y 31 segundos de ese episodio, la esquina del europeo decidió arrojar la toalla, poniendo fin a una resistencia admirable, pero insuficiente para contener la potencia del monarca.
Con esta demostración, Iglesias fortalece considerablemente su posición dentro de una división supermediana donde se vislumbran enfrentamientos de enorme atractivo. El cubano ha manifestado su interés en enfrentar al vencedor del anunciado combate entre Saúl Canelo Álvarez y el campeón del CMB Christian Mbilli, previsto para el próximo 31 de octubre, mientras que una eventual unificación con el titular de la AMB, Jaime Munguía, constituye otra posibilidad importante.
Iglesias posee juventud, pegada, recursos técnicos y, sobre todo, una creciente madurez sobre el cuadrilátero. Su próximo gran desafío será conseguir que los principales nombres de la categoría acepten enfrentarlo. Porque después de lo demostrado en Quebec, el Tornado cubano no solamente exige respeto: también reclama un lugar entre las grandes figuras del boxeo mundial.
