Por Jaime Estrada Estrada89030@yahoo.com
Fotos Jorge Najer
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Desde ayer que sucedió el cloroformo que no se suponía que tendría que pasar, he leído artículos de incredulidad, otros de consuelo, de excusa y por supuesto, el morbo no podía faltar; que “La Amenaza no era la promesa del futuro rostro del boxeo”. Pero que quede claro, que aunque las críticas sean crueles o contractivas, yo no voy a caer en el juego de echarle más leña al fuego respecto a lo que le paso a Capetillo en su tercera pelea profesional.
Espero que mis palabras no incomoden a nadie, porque reconozco que para llegar hasta donde este muchacho de 17 años ha llegado sin méritos del cuadrilátero, no es nada fácil, ya muchos en su lugar quisieran estar, claro, está la influencia de su padre, quien movió montañas para poner el nombre de su hijo en una lista privilegiada. Pero en el boxeo no han nada escrito, y además, fue simplemente una derrota, que como dije, nadie esperaba todavía.
Solo de ejemplo en la popularidad de Dylan, quien es oriundo de Las Vegas, los periodistas se han dado el tiempo de analizar a un prospecto de peleas a 4 asaltos, con participantes de solo 2 peleas profesionales de respaldo y sin la fundación de campeonatos como aficionado, aparte de solo 10 combates con la mitad de estos eventos en veredictos en contra.
Y todavía a pesar de todo, Capetillo sigue dando de qué hablar, pero pongamos pausa y hagamos un recuento de los hechos; muchos dicen que ya andaba volando en una nube como Aladino, y que ese susto lo va a poner más buzo, ha peleado 3 veces en 3 meses, y si no estaba listo, esto le puede pasar a cualquiera que se suba a una tarima brava con poco receso. En fin, no vieron a Becerril como amenaza y se pagó caro desestimarlo, porque no era un simple gatito, sino un tigre rasurado, y ese gancho de zurda que le puso un sanseacabó al combate aún sigue dando rondas en las redes sociales, poniéndole pausa al sueño de “La Amenaza” que tiene que recuperar la confianza, pero tiene que ocultar un poquito sus ganas de estar ya en el columpio de la luna, porque así las caídas duelen más.
Ahora hay que darle los 15 minutos de fama a Carlos Becerril, quien parece ser el perfecto contrincante ante todo prospecto, y hay quienes decían que era un simple taxista peleonero de Tijuana, que se suponía seria inofensivo por su edad de 31 años, lo cual puede considerarse viejo para el boxeo, por su inactividad es solo en papel, porque nunca ha dejado de entrenar, se le comunicó de este combate hace dos semanas y dijo para pronto es tarde, después diría que no se debe de juzgar a un libro sólo por la portada.
Y aquí va su biografía para los que si creen en lograr los sueños sin que importe el tiempo, Carlos se inscribió en el gimnasio CREA en el 2010 a la edad de 12 años, lo hizo como distracción para alejarse de la vagancia y las malas influencias en las calles, y ahí estuvo por un año, después se metió a la prepa y su experiencia fue de peleas callejeras donde perdió la cuenta, pero de tanteo le suma al menos unas 80 con más de 20 nocauts. Volvió a las peleas en cuadriláteros para no meterse en problemas peleando contra el que se le pusiera enfrente, y para alturas del 2017 ya había acumulado palmares de 36-4, con 20 acalambrados como aficionado. En agosto del 2018 hizo su debut en lo profesional en la categoría superpluma, pero a consecuencia de la pandemia puso pausa de subir al ring por algunos años, pero nunca dejo de entrenar y hacer sparring con tipos como “Panterita” Neri, José “Tigre” Cayetano, Humberto Galindo y otros pugilistas en vísperas de combarte, Carlos siempre ha sido consciente de lo difícil de hacer récord en Tijuana, además no es fácil pensar en pelear porque se tiene que trabajar para ganarse el pan de cada día para su familia, en especial a su princesita de 6 años. Una lesión en el puño lo alejo por mucho tiempo del boxeo.
En el 2025 se le presento la segunda oportunidad y no la desaprovecho más aparte le dieron buen salario irónicamente ante un contrincante que se suponía no tendría que perder. Antes de la pelea en Las Vegas le ofrecieron una pelea ante Johan Álvarez sobrino de Canelo pero no se concretó.
Carlos está muy contento con su nuevo record profesional de 3-0 y comenta que no subió en desventaja al considerársele como carne de cañón, sino porque al subir al ring no se sentía bien, no durmió durante la noche quizá por los nervios del combate y comió demasiado y se sintió muy pesado y reconoce que Dylan le iba ganando la contienda de calle por no tener estrategia pero estar en desventaja siempre ha sido un aliciente que supo monitorear con un golpe que para muchos fue de suerte para Carlos es producto de su sacrificio en el gimnasio.
Sabe que su triunfo en Las Vegas ha dado mucho de qué hablar y tiene la esperanza de que se le abran las puertas de la oportunidad y que la empresa de Oscar de la Hoya (GBP) lo siga incluyendo en sus carteleras para eventos donde seguirá siendo el patito feo, pero aguas con las balas perdidas que si están en descuido desboronan a cualquiera. Carlos dice que a consecuencia de su caída en el primer asalto fue suspendido por 30 días por la comisión Atlética de Nevada pero que se incorporara al gimnasio para hacer ejercicios de calentamiento y cuerda y a esperar la llamada para su cuarta pelea profesional para ponerse como navajita de rasurar.

